miércoles, 30 de enero de 2013

Descontaminación en Fukushima

Escándalo 'máximo' en la descontaminación en Fukushima

Como observador de la industria nuclear en Greenpeace, he visto muchas veces, escándalos, encubrimientos e incluso parodias.

ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 29/01/2013, 12:34 H | (136) VECES LEÍDA

El escándalo sobre la descontaminación radiactiva en Fukushima (Japón), tras la catástrofe nuclear de 2011 – muestra el enorme cinismo de la industria nuclear.

Como observador de la industria nuclear en Greenpeace, he visto muchas veces,escándalos, encubrimientos e incluso parodias. Pero cuando creo haber visto caer a la industria nuclear en lo peor, se las arregla para rebajarse un poco mas. Cuando ya nada podría sorprenderme, me quedo sin respiración al conocerse el escándalo de la descontaminación de la radiación en Japón.

Hace unas semanas el Asahi Shimbun, periódico de gran tirada nacional en Japón, destapó que las empresas contratadas para descontaminar, las cuales reciben una sustanciosa remuneración, no ha estado haciendo su trabajo adecuadamente. Dicho de manera suave.

Los materiales radiactivos, en vez de ser recogidos y almacenados correctamente, han sido tirados en los ríos y las zonas boscosas. El agua contaminada de las mangueras de presión utilizadas para limpiar de barro las botas y los equipos contaminados de radiactividad fue desaguada a ríos y acequias. Un supervisor del lugar fue fotografiado pateando basura hacia un río. Las investigaciones revelaron que "casi la mitad de las 242 empresas que participan en los trabajos de descontaminación en Fukushima han transgredido los derechos laborales en 219 casos." 

¿Cuáles han sido los problemas? Plazos estrictos que no podrían cumplirse si el trabajo se hacia correctamente. Algunos trabajadores han denunciado falta de instrucciones claras sobre cómo hacer su trabajo. "Los niveles de radiación retornaron después de terminar el trabajo, así había sensación de que lo que estábamos haciendo era inútil".

Trabajadores frustrados y desmoralizados con una tarea aparentemente imposible vieron esto como una razón para cortar el presupuesto "Si seguimos las normas [de cómo descontaminar], nunca podremos volver a casa" , dijo uno de ellos. Las empresas participantes han admitidounas cuantas vulneraciones pero la evidencia sugiere que hay mucho más. Y además de todo hay en juego lucrativos contratos.

Y ahora viene lo bueno:
El Ministerio de Medio Ambiente, a pesar de recibir miles de quejas, no puede hacer nada."El ministerio no es un cuerpo policial, hay limitaciones en la manera de ver estos casos", dijo el vice ministro de Medio Ambiente Shinji Inoue. "Reconocemos que nuestra investigación, junto con la falta de tiempo, no ha sido la adecuada". ¡No ha sido adecuada!. Dudo que pueda leer un eufemismo más grande en toda la semana. ¿qué haría falta para que la situación sea "adecuada"?, en primer lugar ¿cómo se ha permitido que suceda? ¿acaso se han aprendido nada en los últimos dos años? ¿quién es responsable aquí?

Mi experiencia me dice que la respuesta será "nos pondremos en contacto con usted", "No lo sé", "no", y "nadie". Sin embargo, el nuevo gobierno está hablando ya de reiniciar los reactores. Esto parece temerario, con todo lo que hay por hacer para arreglar el lío que tienen ahora. 
La noticia de que los reactores de Fukushima pueden ser reemplazados por el parque eólico marino más grande del mundo es muy de agradecer. Vamos a sustituir el cinismo nuclear con la esperanza renovable.

Blog por Justin McKeating, Greenpeace International. Traducción de Raquel Montón (@raquelmonton) responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace.

http://www.greenpeace.org/ - ECOticias.com

 




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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES

domingo, 27 de enero de 2013

Carta a La Jornada sobre descrecimiento y Pablo González Casanova

A El Correo Ilustrado de La Jornada

Otra vez se equivoca Pablo González Casanova en el uso del término descrecimiento, en su discurso en el seminario Planeta Tierra: movimientos antisistémicos, en el Cideci, Chiapas, el 1 de enero de 2013 (La Jornada, 26 de enero de 2013, pag. 4). Ya había cometido el mismo error hace algunos meses en su discurso en su homenaje en la UNAM. En ningún lugar del mundo se aplican "políticas de descrecimiento" ni existe "descrecimiento que deja sin empleo, sin techo y sin pan a un número creciente de los sectores medios y bajos", como dice en su discurso. El término descrecimiento es un neologismo acuñado en 2007 por nuestro grupo, para traducir la palabra francesa decroissance, consigna política lanzada por los intelectuales que se reunieron en 2002 en París, en el seminario de la UNESCO Deshacer el desarrollo Rehacer el mundo, tales como: Ivan Illich, Serge Latouche, Jean Pierre Dupuy,  Alain Caille, Paul Aries y otros seguidores del pensamiento de Polanyi, Kohr, Baudrillard, Gorz, Castoriadis, Georgescu Roeguen, Ellul, Partant, Dumuchel, entre otros. Nada tiene que ver lo que dice González Casanova con las implicaciones teóricas y prácticas de la decroissance, según se puede confirmar en los libros de Serge Latouche (La Apuesta por el Descrecimiento), Paul Aries (Descrecimiento o Barbarie) y otros. La publicación en 2003 en Le Monde Diplomatique del artículo de Latouche Por una sociedad de descrecimiento, detona importantes movimientos sociales en Francia, Italia y España, cuyas propuestas cualesquiera puede fácilmente localizar en los múltiples sitios de internet que existen sobre este movimiento internacional, con los nombres de decroissance, degrowth, decrescita, decrecimiento, descrecimiento. En Francia existe un periódico Decroissance (Lyon), un partido y una asociación de la Decroissance. La 3ª. Conferencia Internacional sobre Degrowth se realizó en Venecia, en septiembre de 2012, con participantes de 45 países. Joan Martínez Alier introduce en España en 2007 las ideas de la decroissance. Gustavo Esteva y Jean Robert, quienes participaron en el mismo encuentro del Cideci, Chiapas, son cercanos a las ideas de Serge Latouche y a la decroissance. En México existen varios grupos de descrecimiento, incluyendo el nuestro que por cierto ha participado en las reuniones zapatistas desde 1995.

Miguel Valencia Mulkay

ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México

La riqueza crea la pobreza y el desastre ecológico y climático

La riqueza crea la pobreza y el desastre ecológico y climático

En los últimos 30 años he visto crecer en México rápida y sostenidamente la miseria, el desastre ecológico y la riqueza de unos cuantos. En este periodo la economía mexicana ha funcionado como una gran máquina que transfiere la riqueza de los pobres y de las futuras generaciones a los ricos y poderosos, independientemente de que partido se encuentre en el gobierno. La mejor confirmación de la existencia de este histórico despojo nacional, reside en el hecho de que México tenga la desgracia de contar en la última década con el hombre más rico del mundo (Carlos Slim) y con 12 de los hombres más ricos del mundo (Revista Forbes). Esta escandalosa expoliación de la riqueza de la mayor parte de los mexicanos se ha realizado por medio de: los presidentes de la república, los senadores, los diputados, las reformas legales, las leyes, la jurisprudencia, las políticas públicas, los programas, las normas, los reglamentos, los decretos, las campañas electorales; por medio de las acciones cotidianas de los Tres Poderes y los partidos. También han contribuido substancialmente a este proceso infernal: la moderna escolarización pública y privada, la publicidad y las nuevas tecnologías e infraestructuras.  En estas últimas décadas, el Estado mexicano ha logrado fortalecer los sistemas que inducen los peores valores sociales, los que facilitan este inaudito enriquecimiento. Valores como el individualismo, el racismo, el consumismo, el mercantilismo, el productivismo, nos han empobrecido a todos. Muy especialmente, los hábitos sociales como: trabajar mucho, consumir mucho, deber mucho, han permitido construir la riqueza de una minoría y la miseria de la mayoría. Todos contra todos ha sido el grito de guerra de la perversa economía mexicana de los últimos 30 años. No es sorpresa observar el aumento de la violencia, la alta vulnerabilidad del país y el saqueo de nuestros bienes comunes naturales. 

 La "lucha contra la pobreza" ha sido en México, al igual que en muchos países, sólo una cortina de humo para desviar la atención de sus múltiples causas y de su creciente extensión. Las políticas para "reducir la pobreza extrema (léase miseria)" y para el bienestar social o elevar el nivel de vida, únicamente han servido para fortalecer el proceso de concentración de riqueza.  Las historias de éxito de unos cuantos ricos han opacado la horrenda derrota de la gran mayoría de los mexicanos.  Por décadas, la propaganda difundida en las escuelas y universidades, en los medios y en los círculos sociales enriquecidos, han instalado los mitos en los que se basa la miseria nacional; mitos como los siguientes: que es una muy buena política crear riqueza, hacer crecer la economía, elevar el PIB, para luego, con el tiempo, enriquecernos todos; que es legítimo que unos pocos se enriquezcan primero para que posteriormente el resto de los ciudadanos se enriquezcan; que hay que hacer crecer el pastel para luego repartirlo; que hay que construir carreteras, presas, termoeléctricas, escuelas, clínicas, torres, fábricas, para que todos, con el tiempo, podamos "vivir mejor"; que la ciencia y la tecnología en algún momento futuro nos harán ricos a todos; que la riqueza acumulada arriba algún día se "filtrará" o "bajará" o "descenderá" a los más pobres; y que cuando baja esta riqueza, beneficia a quienes la reciben y fortalece al conjunto de la sociedad. Estos mitos económicos sostienen el proceso de enriquecimiento de unos pocos y el empobrecimiento de la mayoría. 

La miseria, la pobreza y la devastación ecológica y climática son consecuencia ineludible de la concentración de riqueza: son elementos esencialmente inseparables. No hay manera de reducir la miseria, la pobreza y la destrucción ecológica y climática sin reducir la riqueza extrema. La economía es un juego suma cero: lo que unos ganan lo pierden otros. Las mentiras, los engaños de la economía mexicana, han tenido un éxito extraordinario en México, por la confabulación institucional: lo han impuesto los empresarios, los políticos, los académicos poderosos.  Las ideas dominantes son las ideas de los hombres dominantes.  La historia del progreso y el desarrollo económico de México la han escrito los vencedores en este proceso. Virtualmente no hay una historia de cómo se ha hundido México en la miseria y en la ruina ecológica.

La miseria de una persona degrada a la sociedad entera; todos perdemos mucho cuando uno solo se vuelve muy rico y muy poderoso. La miseria de los de abajo es un reflejo de la miseria moral de los de arriba. La economía no es una ciencia, es en realidad un conjunto de técnicas que sirven para hacer ricos a unos cuantos; este conjunto de técnicas se llamaban antiguamente la crematística. Los ricos han creado desde hace siglo y medio escuelas de economía para legitimar las trapacerías y despojos que imponen a la sociedad. Los fundadores de Harvard eran piratas y traficantes de drogas; ese es el linaje de la ciencia económica.


Miguel Valencia

Ecomunidades

viernes, 25 de enero de 2013

La carta de Victor Toledo abre el debate sobre el papel de la ciencia

La carta de Victor Toledo abre el debate sobre el papel de la ciencia
Mauricio Schoijet

 
En su articulo reciente sobre la ciencia, Victor Toledo adopta algunos de las ideas utilizadas por grandes autores del descrecimiento, como Serge Latouche, Jaques Ellul, Paul Aries, Ivan Illich, Jean Robert, quienes han denunciado los efectos destructvos de la ciencia en su alianza con la tecnología y la economía. La formidable investigación de Jacques Ellul sobre la tecnología en su famoso libro El bluff tecnológico de los años 50 dio inicio a una serie de publicaciones por mas de medio siglo en los que demuestra el carácter destructivo, irresponsable, imprevisor de la tecnología moderna; hoy en día, Jacques Ellul es más conocido y apreciado en EUA que en Francia. La alianza de la ciencia con la economía condujo a la creación de ese esperpento  llamado Teconociencia que domina a las universidades y que sólo produce tecnología que hace daño a la humanidad. Como lo dijo Ivan Illich hace más de 50 años, La ciencia es lo financiable (lo que no es financiable no es científico). Tal como lo señala Latouche, las políticas de desarrollo han creado un culto que conviene a los grandes financieros: El Culto a la Ciencia y la Tecnología. Hoy en día la clase media se ha tragado esta propaganda y cree que todos nuestros problemas puede ser resueltos por la ciencia. Este culto permite a los gobiernos neoliberales eliminar de las escuelas los estudios de filosofía, historia y geografía y facilita que la tecnocracia y la expertocracia tomen el control de las grandes decisiones de las naciones. No debemos olvidar que en EUA uno de cada dos científicos se dedica a trabajar en desarrollos militares. El compañero  Mauricio Shoijet, otro ministro del culto de la ciencia y tecnología, acusa  a Victor Toledo de simplificación en su artículo, con otra visión simplificadora del problema y muy pobres argumentos. No obstante es bueno saber que Mauricio también rechaza el fracking. En la Plataforma política que discutimos en estos momentos con varios grupos ecologistas, proponemos unificar las luchas ecologistas por medio del rechazo a las tecnologías modernas, como la nuclear, los transgénicos, la nanotecnología, el fracking, la geoingeniería,  y otras. Abajo la carta de Mauricio a La Jornada:
 
 
 
La energía nuclear, amenaza para millones

En relación con el último artículo de Víctor Manuel Toledo y la respuesta del doctor Jorge Carrera Bolaños publicada en El Correo Ilustrado ayer jueves, le pido que publique el siguiente texto:

"La tendencia del capitalismo desde el siglo XX ha sido la de desarrollar sistemas tecnológicos que representan experimentos con la naturaleza, que efectivamente representan una amenaza para millones. En esta categoría incluyo a la energía nuclear y las armas nucleares, a los transgénicos y a la recientemente aparecida tecnología de fractura hidráulica (fracking) para la extracción de gas natural y petróleo."

"Efectivamente, la formulación de Toledo es desafortunada porque incluye una simplificación indebida. En efecto, en el caso de la energía nuclear no todos los capitalistas la apoyaron. Hubo la notable excepción de las compañías de seguros, que se negaron a asegurar contra posibles riesgos de accidentes nucleares, por lo que el Congreso de Estados Unidos aprobó en 1957 la Ley Price-Anderson, por la que el gobierno debió proveer dinero para indemnizar a las posibles víctimas.

Segundo, no todos los científicos estuvieron a favor de la energía nuclear; hubo muy importantes excepciones, como el premio Nobel de Química Linus Pauling y el prestigiado radiólogo Ernst Sternglass. Recuerdo –estoy citando de memoria– que en la década de 1980 se publicaron en la revista Physics Today dos cartas firmadas por premios Nobel, una a favor y otra en contra de la energía nuclear, y las fuerzas estaban parejas, con un número entre veinte y treinta a favor y un número similar en la posición contraria.

Espero que estas líneas contribuyan a aclarar el problema.

Mauricio Schoijet

miércoles, 23 de enero de 2013

ENTROPIA- Revista de estudio teórico y politico sobre descrecimiento.-

ENTROPIA- Revista de estudio teórico y politico sobre descrecimiento.-
 

http://www.entropia-la-revue.org/spip.php?rubrique10

decrecimiento:: La etica decrecentista

Decálogo de la ética decrecentista

Posted: 23 Jan 2013 08:30 AM PST

Óscar Hernández Salgar - Música, cultura y sociedad

El decrecimiento es ante todo una posición ética que consiste en rechazar la avidez consumista, la cultura del "siempre más" y la ambición desmedida, entendiendo que esos estilos de vida son los causantes de los principales problemas de nuestro planeta. Por eso uno de sus principales promotores, el economista Serge Latouche (sí, economista!), postula la necesidad de dejar de pensar en la riqueza monetaria como la única riqueza posible. Si queremos recuperar un mundo humano tenemos que recuperar también la riqueza de la amistad, del respeto, del ocio y de los valores comunitarios.

Si uno quisiera hacer un decálogo de la ética decrecentista, éste podría ser más o menos así:

1. Volver a la vida simple. El lujo y el exceso no traen felicidad y generalmente sólo son posibles a costa del sufrimiento de otros. Por el contrario, vivir de manera sencilla es una pequeña forma de contrarrestar la aberrante desigualdad de nuestro mundo. Vivir decentemente es vivir con lo suficiente. El despilfarro se toca con la indecencia.

2. Reparar en lugar de reemplazar. No es necesario cambiar de carro porque salió un modelo más nuevo, o porque las llantas están gastadas. Reemplazar cosas innecesariamente puede ser más emocionante, pero sin duda es más costoso para el planeta en el mediano plazo.

3. Consumir inteligentemente. En lugar de dejarnos seducir por la publicidad, podemos preferir los productos y servicios que menos daño hagan al medio ambiente, a la gente y a nosotros mismos. La información de cualquier producto está a nuestro alcance en la red. Ahora es posible saber si las zapatillas de marca que compramos fueron hechas dignamente o si fueron fabricadas en condiciones lamentables por una obrera esclavizada de Bangladesh. Por eso también debemos exigir que las empresas digan explícitamente cómo y con qué están elaborados sus productos, con qué se riegan las verduras que comemos, qué hormonas le inyectaron al pollo del almuerzo o que modificaciones genéticas tiene el tomate de la ensalada.

4. Perder el tiempo y aprender a esperar. El ocio y el aburrimiento son espacios necesarios para nuestra salud psíquica y nuestra creatividad. Además, las cosas realmente buenas no se dan de la noche a la mañana. Hacer una fila o esperar en un trancón pueden ser oportunidades para limpiar nuestra mente de saturaciones innecesarias.

5. Darle el justo valor a las cosas. Al exigir precios bajos a toda costa sólo logramos que mucha gente sea explotada miserablemente en el otro extremo de la cadena. Si respetamos la dignidad de los demás debemos estar dispuestos a pagar precios justos y decentes que reconozcan el trabajo de los otros.

6. Redimensionar y reorientar los deseos. En lugar de desear una mansión o un yate porque sí, podemos entrenarnos en desear relaciones y experiencias más plenas y llenas de significado. No se trata de pensar en grande o de pensar en pequeño. Se trata de pensar con detenimiento qué es lo que realmente queremos para nuestras vidas, y actuar en consecuencia.

7. Revalorizar lo local. Consumir lo que da nuestro entorno cercano es la mejor forma de disminuir el impacto ecológico de nuestras economías y el impacto psicológico de nuestros deseos globalizados. Comprar local ayuda a disminuir la quema de combustibles fósiles. Preferir lo local nos permite mejorar nuestra autoestima y nos enseña a respetar a quienes están más cerca de nosotros. Sobre todo si esos productos locales están hechos con ética, transparencia y respeto por el medio ambiente.

8. Recuperar la memoria y las tradiciones. En la medida en que valoricemos nuestras raíces y respetemos a nuestros mayores, seremos personas más estructuradas, seguras y felices. El crecimiento obsesivo se ha hecho muchas veces a costa de nuestra memoria, pero siempre necesitaremos anclajes individuales y colectivos que nos permitan dar un sentido profundo a la existencia.

9. Construir y fortalecer vínculos de largo plazo. Tratar a las personas como si fueran mercancías efímeras es un camino seguro a la soledad. No importa si se trata de relaciones comerciales, afectivas o laborales. Las verdaderas amistades y el verdadero amor exigen esfuerzo y sacrificio. Pero siempre, siempre valen la pena.

10. Revalorizar lo místico y lo sublime. El pragmatismo del crecimiento obsesivo nos ha inculcado la idea de que sólo existe lo que se ve en la superficie, lo que está al alcance de la razón. Sin embargo las experiencias más importantes de la vida son casi siempre las que nos llevan a creer que hay algo más allá de nuestra limitada comprensión y de nuestra efímera existencia.

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domingo, 20 de enero de 2013

¡Todos somos ratas de laboratorio!

¡Todos somos ratas de laboratorio!

Víctor M. Toledo

http://www.jornada.unam.mx/2013/01/18/politica/023a1pol?partner=rss

En su aclamado libro sobre la historia ambiental del siglo XX, publicado en
el año 2000, J. R. McNeill concluyó que el mundo, y por supuesto los seres
humanos, estaban viviendo un gran experimento sin control". En realidad el
historiador estadunidense lo único que hacía era documentar con un detallado
alud de estadísticas lo que otros pensadores como Erich Fromm, Edgar Morin y
Arthur Koestler habían advertido años atrás. En especial, este último, uno
de los gigantes del pensamiento crítico del siglo pasado, había señalado en
su obra The ghost in the machine (El fantasma en la máquina, 1967) que el
mundo se dirigía hacia el colapso (la era clímax, le llamó), con todas las
curvas de los indicadores disparados hacia el cielo. McNeill derivó su
conclusión del crecimiento exponencial, aparentemente indetenible, de la
población humana, las ciudades, el uso de la energía, los minerales y el
agua, la contaminación industrial, el PIB global y otros indicadores.

En plena consonancia con esta idea del mundo convertido en laboratorio, y
posiblemente sin conocerla, el microbiólogo francés G. E. Seralini dio a
conocer el año pasado su libro Todos somos ratas de laboratorio, apenas unos
días después de haberle mostrado al mundo los enormes tumores de los riñones
e hígado de las ratas alimentadas por dos años con el maíz transgénico
producido por la compañía Monsanto (ver: www.ogm-alerte-mondiale.net), la
misma que ha hecho todo lo posible por introducir su cereal genéticamente
manipulado en la cuna del maíz, es decir, en México. Todo indica que
Seralini se sacó el tremendo título de una sencilla extrapolación: dada la
expansión de los cultivos transgénicos por todo el planeta, y especialmente
la del maíz, los seres humanos estamos siendo utilizados como ratas de
laboratorio por las gigantescas corporaciones y por los científicos que
trabajan en ellas y para ellas, y cuyo objetivo final es el lucro. Tan sólo
en 2012, Monsanto facturó 14 mil millones de dólares y tuvo ganancias por
unos 2 mil 600 millones de dólares.

El experimento sin control tiene dos poderosos motores, alimentados por un
mismo impulso. Uno es económico, el otro cognitivo. Uno se llama
capitalismo, al otro le denominan ciencia. Entre la ambición desbocada del
mercader y la insaciable sed por conocer del investigador hay pocas
diferencias. Ambas obedecen a los mismos impulsos de control y poder. Poder
sobre la competencia y control sobre la naturaleza o viceversa. La ceguera
humana en los actores modernos convertidos en piezas especializadas de una
gran maquinaria se ha vuelto invisible. El resultado de combinar estas dos
acciones, en las que el lucro mueve al cada vez más poderoso aparato de
conocimiento, es explosivo: cada vez el mundo se convierte más y más en un
inmenso experimento sin control. ¿Evidencias? Permítanme señalar algunas de
las más notorias. Cada año los autos matan a un millón de ciudadanos y dejan
heridos a entre 20 y 30 millones; cada año se construyen más autos. Sólo en
Europa existen 40 mil sustancias potencialmente tóxicas que no han sido
analizadas. Mientras tanto, los casos de cáncer que aparecen a un ritmo de
13 a 14 millones al año van en aumento
(http://globocan.iarc.fr/factsheets/populations). En Sudamérica el mar de
soya transgénica ha reducido la variedad de paisajes, vegetaciones y
biodiversidad de 47 millones de hectáreas (la cuarta parte de México) de
cinco países en un monótono terraplén de una sola especie. Por el cambio
climático los glaciares de todo el mundo (Himalayas, Alpes, Andes, etcétera)
se reducen día a día y amenazan con dejar sin agua los principales ríos que
riegan las áreas con los alimentos de más de mil millones de seres humanos.
Un suceso ampliamente festejado simboliza la vigencia del experimento: el 20
de mayo de 2010 la revista Science publicó una noticia considerada
histórica: el científico Craig Venter y su equipo de investigadores crearon
un genoma totalmente artificial en un laboratorio. Venter patentó de
inmediato la que llamó la primera forma de vida creada por el ser humano, y
la bautizó como Mycoplasma laboratorium. ¡Hoy, como si fuera un dios, el
supermono crea la vida, y de inmediato la convierte en mercancía!
¿Se detendrá el experimento? No en el corto plazo. Hoy decenas de millones
de ciudadanos pertenecientes al grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India,
China y Sudáfrica) son preparados, aleccionados, entrenados para unirse de
la manera más dócil posible al experimento. Otros países le siguen: más
energía, minerales, agua, concreto, plástico, vidrio, tecnología,
transporte. La velocidad a la que estos nuevos depositarios del progreso
adquieren los niveles de confort anhelados es aún mayor al ritmo en que lo
lograron Europa, Japón o Estados Unidos. Éstos padecen dramáticamente una
crisis irresoluble por haber buscado y alcanzado justamente esos estándares
de despilfarro. Las cifras conmueven. A finales de 2012, Estados Unidos era
una sociedad en bancarrota: su gobierno federal, estatales y locales, sus
hogares y sus empresas financieras, deben 55.3 billones de dólares. A la
gigantesca deuda se agregan millones de desempleados y el estancamiento de
los salarios. Mientras tanto en Europa las fiestas navideñas no dejaban de
ocultar que 18.8 millones de personas de 17 países buscaban trabajo. Y el
experimento no se detiene por una simple razón. Hay un sector, que
representa a menos del uno por ciento de la población, humana que se
beneficia de él. De acuerdo con Bloomberg, en 2012, de los 100 hombres más
ricos del mundo sólo 16 perdieron; el resto ganó, y mucho. C. Slim, B.
Gates, A. Ortega, W. Buffet y otros 80 incrementaron sus fortunas en 182 mil
800 millones de dólares. En su fase megamonopólica, el capitalismo sigue
dando buenos resultados, aunque sea a cada vez menos.

En el libro arriba citado, A. Koestler hizo notar que además del conjunto de
curvas ascendentes, explosivas y exponenciales, había otra serie de curvas
que descendían tanto como aquéllas subían. Él las llamó las curvas de la
ética. Yo las llamaría las curvas de la sabiduría: las curvas de la moral
social, la ética individual, el espíritu cooperativo, la solidaridad, la
prudencia, el arte de tolerar, la amistad, la compasión. Ello define la
conciencia de especie. Sólo enderezando estas curvas dejaremos de ser lo que
la mayoría no se atreve a aceptar: simples ratas de un laboratorio
planetario.

Para Emily (1928-2013), quien nos enseñó a vivir con dignidad, a pesar de
todo




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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES

sábado, 12 de enero de 2013

Convocatoria a integrar el comité organizador del Primer Encuentro Nacional de Descrecimiento.

Convocatoria a integrar el comité organizador del Primer Encuentro Nacional de Descrecimiento.

Debido a su economía de crecimiento, la sociedad mexicana, como muchas otras, está en el fondo de un hoyo profundo: desde hace años decrece persistentemente su economía; mientras más se esfuerza por hacer crecer su economía más logra brutales decrecimientos.  Quiere resolver las crisis creadas por el crecimiento con más crecimiento; quiere resolver los problemas creados por la tecnología con más tecnología; quiere resolver los daños creados por las políticas de desarrollo con nuevas políticas de desarrollo. Como resultado de estos esfuerzos, el crecimiento que consigue sólo beneficia a las empresas transnacionales, concentra la riqueza en pocas manos y empobrece cada día a más ciudadanos. El nuevo gobierno mexicano, los partidos políticos y las universidades quieren obtener resultados diferentes con la misma mentalidad que ha creado los problemas que nos han llevado al desastre; caminan en círculos sin saber realmente adónde ir; insisten en las soluciones tautológicas. En estas circunstancias, el único horizonte que se puede vislumbrar para nuestro país en los próximos lustros es el decrecimiento económico sostenido; un decrecimiento más doloroso cuando se hacen esfuerzos extremos para crecer. Ante esta perspectiva podemos esperar sorpresas muy desagradables en los próximos años.

El productivismo conduce al mundo hacia una catástrofe climática, energética, alimentaria, ambiental, económica, financiera, de derechos humanos, de democracia. En los últimos 30 años, las contaminaciones lanzadas al ambiente y la devastación de los dones de la Naturaleza han sido excesivas; ha sido demasiada la destrucción del tejido social.  La competencia por exprimir lo que queda de riquezas naturales o culturales alienta ahora el aumento de la violencia. Por otra parte, no podemos esperar que este proceso suicida sea frenado o revertido por los gobiernos, los partidos y en general de las instituciones; de hecho, estamos obligados a enfrentar estos desastres con la oposición y el sabotaje de las instituciones, ya que estamos frente a la mayor crisis institucional de la historia. Es indispensable rescatar al país con otra visión del mundo, con otros valores, actitudes y formas de hacer política; acciones desde abajo, desde la base social, lo que entraña una intensificación del dialogo entre los miembros de cada comunidad del país y entre las comunidades y organizaciones sociales del país. Un diálogo que tiene como eje la búsqueda de una vía alternativa para la subsistencia los más débiles, para los derrotados por la economía de crecimiento que son la gran mayoría de los mexicanos. 

Desde hace cinco años hemos propuesto un proyecto de sociedad frugal y ecológica que hemos denominado descrecimiento, en oposición al crecimiento económico permanente que preconizan las instituciones; en rechazo a un crecimiento fundado en el sueño dominante: el enriquecimiento de todos; en contra de un crecimiento que sólo sirve para empobrecer a la gran mayoría. El descrecimiento nos propone salir de la economía, abandonar esta religión moderna que se ha metido en el imaginario social, para recuperar el buen vivir; para evitar la muy previsible catástrofe mundial que ha sido advertida por muchos estudiosos en el último siglo; para alejar el fantasma de un Apocalipsis que nos envía señales cada vez más fuertes y cuya cercanía cada año es reconfirmada por medio de nuevos estudios. El descrecimiento preconiza la descolonización del imaginario, como paso previo a la creación de una vía alternativa al crecimiento económico; nos ofrece una visión de la historia que nos permiten realizar esta muy difícil tarea, indispensable para iniciar la transición hacia una sociedad post desarrollo. Nos proporciona, además, una matriz para desarrollar alternativas adecuadas frente a los asuntos básicos de la subsistencia humana, como la energía, el agua, los alimentos, la paz, la resistencia y la resilencia comunitaria. El descrecimiento tiene implicaciones teóricas que virtualmente no se estudian en las universidades y que merecen ser difundidas, para fortalecer el cambio de rumbo en México.

En la 3rd. International Conference on Degrowth for Ecological Sustainability and Social Equity de Venecia de 2012, recibimos el ofrecimiento de apoyo a las actividades nacionales del movimiento mexicano de descrecimiento,  de parte de grupos de países europeos y de Canadá y Brasil. El grupo de Madrid nos ofreció su asesoría para realizar encuentros nacionales. En 2014, tendrá lugar la Cuarta Conferencia Internacional de Degrowth, en una sede por definir.

 ECOMUNIDADES los invita a fortalecer al movimiento mexicano por el descrecimiento, por medio de mensajes, artículos, textos, blogs, libros, charlas, seminarios, conferencias, talleres, y sobre todo, por medio de la organización de reuniones regionales, encuentros nacionales y conferencias internacionales. Convocamos a los interesados en la consigna descrecimiento a ponerse en contacto con ECOMUNIDADES, para integrar un comité organizador de un Primer Encuentro Nacional de Descrecimiento, actividad que debería servir a la preparación de una Conferencia Internacional de Degrowth en México.


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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
¡Descrecimiento o Extinción! 

miércoles, 9 de enero de 2013

Soy una madre en duelo- Testimonio sobre la tragedia que ocasiona un accidente en carretera

Soy una madre en duelo- Testimonio sobre la tragedia que ocasiona un accidente en carretera
Testimonio de una amiga ecologista que perdió a su hija en un accidente de carretera el 31 de diciembre de 2010
 
"El exceso de velocidad del transporte es la causa de mas de dos tercios de los accidentes en carretera y en la ciudad"
Soy una madre en duelo.

Y estoy hecha pedazos. El 31 de diciembre del año pasado sufrimos un accidente automovilístico en la carretera Bacalar – Playa del Carmen, pasando el mediodía. Un Bora nos embistió brutalmente por atrás. Iba con exceso de velocidad. Todo fue tan rápido. Vueltas y vueltas, más vueltas, rebotando en la cabina de la combi. Y al salir, ver a mi hijito gritando y a mi hijita, tirada, agonizando. Todo fue tan rápido. Cumplir con el rito. Devolverla al Universo. Abrazarla. Besarla. Amarla. Despedirla. Todo fue tan rápido. Mi niña amada, de casi 17 años. Una semilla floreciente. Un radiante corazón comenzando a abrirse a la vida con toda la confianza y alegría de quien se sabe con las cualidades esenciales para estar en esta Tierra y, a pesar de todo, amar, reír y vivir. Su lema: "Vive. Ama. Ríe. Actúa." Mi niña amada, con su fresca carcajada girando como el color del girasol. Su profundo y brillante mirar hacia un mundo mejor. Tan hecha para esta vida. ¿Cómo no extrañarte?

A partir de ese momento, mi vida ya no es la continuación de lo que era. La de mi hijo, tampoco. Ni la de su papá, ni la de sus amigos, ni la de nuestra familia, ni la de nuestros amigos. Hay una gran fractura.

Somos una familia en duelo.

Ahora tenemos que juntar nuestros pedazos día a día a partir del profundo dolor para poder llegar a la noche. Para poder arribar a la vida. A partir del desconcierto total, del asombro del que no acabo de salir. Atorada en el asombro sin encontrar el hilo que me guíe de vuelta hacia la vida. A la vida como yo la entendía, cálida y amorosa, gozando cada instante de la adolescencia de mis hijos. Esa edad tan vulnerable y llena de alegría, esperanzas, sueños y desengaños, viviéndola contenida en el amor.

Sigo con la ilusión de despertarme y que todo esto sólo haya sido una pesadilla.

El conductor del Bora iba o dormido o borracho o drogado, o simplemente está loco. Un volante en manos de la irresponsabilidad.

¿Alcanzará a imaginarse el conductor la trascendencia del acto cometido con gran irresponsabilidad? ¿Tendrá la capacidad de imaginarse el Gran Dolor que sembró en mi corazón? ¿Cómo lo mutiló? ¿Se imaginará el Gran Dolor que sembró en mi hijo de 14 años? ¿Se imaginará la cantidad de lágrimas que he llorado, las veces que me he quedado ronca de tanto gritar, el tener que despertarme día a día con este vacío en mi corazón? Este desconcierto. ¿Se imaginará el conductor la manera tan dolorosa de trascender en nuestras vidas su gran irresponsabilidad?

Y ahora este terrible crimen. Y los 7 jóvenes, como flores pisoteadas. Dejando un gran dolor y una gran tristeza, también.

Somos una nación en duelo.

Me duele tanto este acto de gran irresponsabilidad. ¿Podrán imaginarse los asesinos las consecuencias interiores de su irresponsable actuar? ¿Se imaginarán el Gran Dolor que sembraron en el corazón de sus padres, de sus hermanos, de sus familiares, de sus amigos? ¿Se imaginarán cómo mutilaron los corazones de toda esta gente? ¿Los corazones de toda una nación? ¿Se imaginarán la cantidad de lágrimas que se han llorado y las veces que se han quedado roncos de tanto gritar, el tenerse que despertar día a día con este vacío en sus corazones? Este desconcierto.

Me siento rebasada por la imbecilidad al volante, por la imbecilidad portando armas, por la imbecilidad en el poder. La impunidad. No entiendo. No quiero entender. No entiendo el que no haya consecuencias. Y peor aún, no entiendo que no haya precauciones.

Exijo que se tomen medidas respecto al exceso de velocidad, que se reglamente como velocidad máxima 80km por hora, que el alcoholímetro sea obligatorio en todas las carreteras del país permanentemente. Me uno incondicionalmente a las demandas sociales de estos momentos.

Y es por honrar la memoria de mi Niña Preciosa que quiero llegar nuevamente a vivir, amar, reír y actuar.

Emilia, "Live. Love. Laugh. Act.", por siempre.

Atentamente,
 
Madre en duelo

Urgen limites a la velocidad de los transportes en carretera y en la ciudad.

 

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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
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